Codeh ofrece también sus sesiones de psicoterapia familiar, un espacio donde aquellas familias interesadas, pueden encontrar la oportunidad de solucionar sus principales conflictos que los han llevado a tener una vida de sufrimiento e incertidumbre.

En Codeh entendemos que una familia es la célula básica de nuestra sociedad, un grupo humano que tiene la finalidad de brindar a cada uno de sus miembros seguridad afectiva, brindar a los hijos las condiciones físicas y morales necesarias para el óptimo desarrollo  de su identidad, instrucción escolar y sociabilidad. A la vez, proporcionar a la pareja el apoyo y seguridad que requiere para el sano cumplimiento de su rol materno o paterno en el hogar. 

Cada familia es especial, única, con un código de relación y comunicación construido a través del tiempo, en respuesta a todas las circunstancias que le tocó vivir como grupo, y a cada miembro, individualmente, en su contacto con el mundo. 

La familia, como tal regula, los vínculos y las relaciones afectivas entre sus integrantes, las normas de comportamiento dentro del hogar, los límites, tareas, responsabilidades y obligaciones de cada uno de los miembros.  

Dentro de cada familia, existen diferentes vínculos: entre hermanos, entre los padres, entre padres e hijos, y entre la pareja. La familia se comporta según el ambiente que generan cada uno de los miembros para sí mismos. Éste es el factor más importante a partir del cual se desarrolla cada individuo. A la vez, el ambiente cambia y se transforma continuamente dependiendo de las etapas y procesos propios de cada familia.  

¿Cuándo debe acudir una familia a terapia? 

Es conveniente que una familia asista a consulta, cuando básicamente todos los integrantes se encuentran convencidos y de acuerdo en recibir apoyo psicológico. Cuando uno solo de los integrantes es quien lo desea y el resto no, es preferible ofrecerle sesiones individuales a esta persona. 

Cuando el sufrimiento sobrepasa la capacidad de tolerar tal dolor, aparece la necesidad emergente de “salvación”, que lleva al grupo familiar a pedir ayuda profesional. Muchas veces les cuesta aceptar que el problema que puede aparentemente ser de uno solo de los miembros, les afecta a todos y que cada uno con la terapia puede hacer algo para modificarlo. 

Cuando los integrantes de la familia no logran construir fronteras de contacto claras y bien delimitadas que posibiliten una buena calidad en las relaciones interpersonales, cuando se observa desinterés, apatía y falta de compromiso,  prevalece el conflicto y el desacuerdo mutuo, las diferencias individuales vuelven irreconciliables las discrepancias comunes.

Cuando estas diferencias actúan como desencadenantes de los conflictos entre los miembros, no existe expresión y demanda del afecto, no hay apoyo mutuo ni sentimiento de colaboración y empatía con el otro, parece no existir respeto y lealtad, parecen no tenerse paciencia, evitan quedarse cuando la vida se pone difícil y no pueden fluir cuando es necesario. 

¿Cuáles son los principales problemas abordados en una terapia de familia? 

Cuando la familia presenta poca integración y cohesión entre sus miembros, a veces se puede encontrar dividida por alianzas entre algunos de ellos, la comunicación es escasa, deficiente o nula, atraviesa por algún tipo de crisis que amenaza la integridad de uno o varios, los momentos evolutivos individuales (como la adolescencia) y de la familia como sistema en general, por todos los ingresos y egresos de integrantes a la familia. 

¿Qué tipos conflictivos de familias existen?

La familia psicológicamente disfuncional expresa la hostilidad en forma intensa y frecuente; no pueden admitir su miedo, su necesidad y amor hacia los otros miembros de la familia. Generalmente rechazan cualquier tipo de ayuda profesional. Existe pesimismo extremo al grado del cinismo, hablan como si quisieran destruir al otro y por lo general son amenazantes en sí mismos. 

Las familias limítrofes se caracterizan por dos extremos de cualidades paradójicas: caos y rigidez. Tienen un historial de controlar por medio de la intimidación y generalmente muestran depresión y desesperación extremas. 

Las familias centrípetas son refractarias al tratamiento psicológico, rara vez deciden ir a terapia, ya que sus miembros se han acostumbrado y consideran sus dificultades como una parte de la vida misma e intentan manejarlas actuando de acuerdo con su impulsividad. El dolor y la disfunción le son característicos. Este tipo de familia, no posee la disciplina y la confianza en las relaciones y en el tratamiento psicológico requerido. 

Las familias centrífugas creen que amar significa controlar. El egoísmo es igual a algo demoníaco, malo. Si alguno es egoísta es básicamente así, por la maldad inherente en su estilo de personalidad. Creen que la ventaja de uno proviene del sufrimiento del otro. 

¿Qué beneficios se obtienen? 

La familia encuentra en el espacio psicoterapéutico, la orientación  necesaria para la crianza adecuada de los hijos, ejerce una influencia sana sobre la personalidad de los hijos, desarrolla habilidades de socialización, y fortalece los vínculos amorosos entre sus miembros, en virtud de superar los conflictos psicológicos por los cuales atraviesa.  

En una familia, cada avance que logra uno, repercute beneficiosamente en la dinámica familiar total. No hay un esfuerzo aislado en uno solo de los elementos, sin que este esfuerzo termine por afectar a la totalidad. No hay una verdad que se impone, sino varias verdades que se expresan.  

En la familia, todos aprenden a percibir al otro sin juicio, valorando y aceptando las diferencias, sin considerarlo mejor ni peor que uno mismo. La convivencia se fortalece al punto tal, que la vida familiar se vuelve el lugar donde cada uno encuentra el soporte emocional y la sana inspiración que le guían a su propia realización y trascendencia humana. 

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